Todos queremos intimar

Todos queremos compartir un espacio con el otro donde me incluyo y me abro a la otra persona sin máscaras.

Dejarse llevar por las fantasías románticas o por el deseo sexual y obviar partes tuyas o no ser verdadero por miedo a perder la relación, no genera desconfianza en ti mismo y en las relaciones.

Hombres y mujeres deseamos lo mismo: compartir amor. ¿Cómo hacerlo?

Para el masculino, contactar de forma sana , pasa por observar lo que te pasa sin juzgarte, ni rechazarlo, acompañarte en las emociones sin huir de ellas. Una forma bastante habitual en la que el masculino huye de las emociones que se despiertan en un contacto íntimo, es incrementando la excitación sexual.

La excitación es maravillosa, solo que cuando viene de huir de la inseguridad, el miedo, etc… después del climax deja una sensación de vacío.

El reto sería observar esas sensaciones incómodas, no huir… acompañarte y darte lo que necesitas, esto crea un espacio de confianza y comunicación, la sexualidad esté llena de ti.

Sentir tu cuerpo y sensaciones posibilita hacer el amor desde tu cuerpo en vez de hacerlo desde la cabeza ,dejarse llevar por la sabiduría de este saliendo de patrones repetitivos. Mucho más satisfactorio seguir al cuerpo en el contacto corporal, tu cuerpo sabe.

Para el femenino, contactar supone asumir el reto de no perderse por la promesa de amor del otro, es decir no transigir en lo que no te gusta en aras de que la relación avance, recordarte que el amor empieza dentro de ti y cuando eres asertiva/o contigo: esto me gusta, esto no… ser fiel a ti, mantiene tu corazón abierto y por tanto crea la posibilidad de compartir desde el amor.

Abrirse es hermoso y la auténtica abertura sucede cuando te incluyes.

Comunicar el deseo y el placer es un reto para el femenino, permitírselo a dentro y expresarlo afuera, así la relación se establece desde lo placentero dentro y fuera de mí, sacrificar el propio gozo nunca lleva a que el amor crezca en una relación, todo lo contrario.

Lo digo en masculino y femenino, por que son cualidades que tanto hombres como mujeres tenemos y tu que me estás leyendo sabes cual de ellas necesitas entrenar.

En los talleres que hacemos damos especial importancia a este entrenamiento, ya que es la base de las relaciones vivas.

  • Ampliando la escucha interna para salir del automático.

  • Conectando con la alegría de ser uno mismo

  • Aprendiendo a vivir la vulnerabilidad al relacionarte, sin ello no hay encuentro íntimo.

  • Merecimiento… en lo cotidiano.

Con amor para ti, Pushya.

Imagen: Filipe Almeida

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