Esta herida de la que poco se habla por que está feo, nos mantiene en una desconfianza en las relaciones:
– A veces por que en nuestra infancia la relación con el progenitor inverso a nuestro sexo fue:
excesivamente posesiva o autoritaria o sentimos un abandono y no nos sentimos presenciados.
– A veces a esto se suma que en alguna o varias relaciones hemos experimentado que la herida que traímos, se ha vuelto a abrir con una pareja que tuvo comportamiento abusivos, dejadez y falta de cuidado hacia nosotros abusando de la confianza dada o invadía nuestra libertad.
Como sabes nada es casual, somos vibración y nos enamoramos de personas que resuenan con nuestro dolor, a veces en estos encuentros podemos sanarnos junto al otro/a y a veces el dolor que guardamos se abre en toda su profundidad para que podamos ser conscientes y quizás sanarlo.
Cuanto más tapamos nuestro dolor, más desconfianza sentimos en las relaciones de pareja.
Más armadura y por tanto más complicado recibir y dar amor, lo cual es normal cuando no tenemos las herramientas necesarias para acompañarnos.
Estas últimas semana he podido entrar en una herida mía y ha sido tan bonito, abrazarme, cuidarme, darme tiempo y ser lo más importante para mi en ese momento. Conforme iba llenando ese dolor de mi presencia y mi amor, mi sexualidad se despertaba, el amor insuflaba vida a todo mi cuerpo y me prepara para salir a la vida más llena y plena con todo.
Para el masculino, lo que más se les ha reprimido es ser vulnerable, expresar lo que sientes, abrazar sus debilidades, hay una gran presión en mostrarse fuertes e irrompibles. Imaginaos… como es vivir en una relación si no tienes el permiso dentro para compartir lo que realmente sientes.
Para el femenino, lo que más se ha reprimido es su fuerza erótica, el deseo por que sí, se ha recubierto de ser cuidadoras del otro, atentas, complacientes. Imaginaos como es vivir la sexualidad cuando no te sientes con el derecho gozar y si a que goce el otro.
Hablo del masculino y femenino, no del hombre y mujer por que seas hombre o mujer puede ser que estés en un momento en que prevalezca unas cualidades u otras independientemente de tu sexo. Este caldo de cultivo es el que tenemos y que genera tantos desencuentros en las relaciones y a veces nos sentimos tan incomprendidos y opuestos al otro.
La solución es tan sencilla y a la vez tan desafiante como:
– Comenzar a crecer en expresar nuestros sentimientos, a riesgo del que a la otra persona no le gustemos.
– Tomar nuestra sexualidad como un regalo en el cual compartir nuestro deleite.
El Tantra es una enseñanza que nos ayuda a unir nuestros opuestos, creando un equilibrio interno.
Creciendo a través de ese encuentro interno entre nuestras partes que están en rivalidad: agresividad y la ternura, lo racional y los sentimientos, individualidad y la unión, etc. Esa unión interna nos hace caminar hacia el otro sexo con menos miedo y con más abertura, pase lo que pase. Llevando al corazón tus contradicciones, para sostener con firmeza sin doblegarte y con amor para tratar bonito las contradicciones del otro.
En realidad como ya habrás experimentado en tus encuentros lo importante no es lo que sucede, en la alcoba, en el cotidiano sino como lo acogemos juntos.
En la próxima inspiraletter quiero contarte cositas prácticas para que puedas ir practicando hacia esta unión interna.
Con amor Pushya.

